Posteado por: ALIAR | noviembre 4, 2010

Las enfermedades cardiovasculares producen una de cada tres muertes en la argentina

Algunos números. En Argentina, el 60% de las muertes son producto de enfermedades no transmisibles. La mitad de ellas se produce por enfermedades cardiovasculares que representan el 32% del total de las muertes de argentinos y argentinas, mientras producen un elevado porcentaje de personas enfermas, y altísimos costos para el sistema de salud y para la sociedad.

La enorme cantidad de muertes prematuras causadas por eventos cardiovasculares habla de una epidemia de caracter global, da cuenta de cambios profundos en el estilo de vida moderno y de la fuerte influencia que el mercado y la sociedad de consumo tienen sobre la salud de toda la población.

Las causas de este tipo de enfermedades han sido estudiadas por la Fundación InterAmericana del Corazón a partir de una evaluación de los factores de riesgo cardiovascular en Latinoamérica –CARMELA, por sus sigas en inglés-. Según este estudio, la Argentina se encuentra entre los países de mayor riesgo cardiovascular en la región por el alto consumo de tabaco y de carne roja, la excesiva ingesta de sal, el sedentarismo, el estres y la alta frecuencia de sobrepeso y obesidad.

Si bien las actitudes individuales pueden mejorar o empeorar los pronósticos para cada persona, por tratarse de muertes en las que tienen una enorme influencia las condiciones sociales de la vida, es necesario que los Estados establezcan una política pública de salud que haga consistente el cuidado de la vida para toda la población y hagan frente a las presiones de las megacorporaciones que promueven el consumo de productos letales.

Por presión de las grandes empresas alimentarias o tabacaleras, el mercado ha sido colonizado por la lógica del consumo de productos mortales (como el tabaco) o de alimentos no saludables, entre los que se encuentran las comidas rápidas, los snacks y las bebidas alcohólicas y azucaradas.

A su vez, la vida cotidiana con su carga de stress, el trabajo sedentario, el precio elevado de los alimentos saludables, operan de manera negativa condicionando un estilo de vida poco saludable.

La respuesta a la epidemia de enfermedades cardiovasculares debe ser impulsada a través de políticas públicas que aborden los tres ejes vectores de una vida sana: reducción del consumo de tabaco y eliminación de la exposición a humo de tabaco ajeno, promoción de la alimentación saludable (por ejemplo a través de la regulación de contenido de sal y grasas en los alimentos elaborados)  y promoción de la actividad física. Las intervenciones individuales son eficaces, pero las que generan un inmediato y drástico impacto poblacional son las medidas sanitarias de alto alcance poblacional.

La Argentina se encuentra frente a una gran oportunidad para regular aspectos claves que permitan reducir la mortalidad cardiovacular, causa de 1 de cada 3 de todas las muertes de los argentinos.  El Estado de reducir las barreras que limitan el acceso a un estilo de vida saludable, al tiempo que limita los abusos de las corporaciones que lucran a costa de la vida de las personas y diseña políticas públicas que promuevan los hábitos saludables. Existen políticas probadas a nivel mundial para alcanzar estos objetivos, sólo se trata de construir la voluntad política en todos los poderes del Estado para trabajar mancomunadamente para que los argentinos y argentinas gocemos del máximo nivel en el derecho a la salud.


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