Posteado por: ALIAR | julio 30, 2009

ALIAR responde a la nota del diario La Nación “Los menores que fuman, en riesgo”

El 3 de julio el diario La Nación publicó la nota de opinión “Los menores que fuman, en riesgo”. Desde la ALIAR expresamos nuestra preocupación acerca de este artículo ya que utiliza datos dados a conocer por nuestra coalición con motivo del Día Mundial sin Tabaco y en el marco de una capacitación para periodistas pero los utiliza como argumentos para elogiar una campaña con la que hemos estado públicamente en desacuerdo. Se trata de una campaña que banaliza un grave problema de salud pública e intenta poner énfasis en  la responsabilidad que los padres tienen en el consumo de tabaco de sus hijos, quitando el foco de la responsabilidad  probada que tiene la industria tabacalera en el consumo de tabaco de los jóvenes a través de su estrategia multimillonaria de publicidad. Esta campaña fue llevada adelante por la Fundación Proyecto Padres con el apoyo del Consejo Publicitario Argentino que cuenta en su equipo con miembros de una de las grandes empresas de tabaco del país, como puede verse en su sitio web. Este tipo de programas no sólo carece de eficacia probada, sino que principalmente beneficia los negocios y la imagen de la industria tabacalera. Por este motivo, consideramos necesario que el diario La Nación declare que ALIAR no ha estado involucrada en la elaboración de la nota de opinión publicada por el diario y que en ella se brinda información que confunde a la opinión pública sobre las supuestas bondades de los programas de las transnacionales del tabaco.

El tabaquismo ha sido señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las pandemias más graves que está viviendo la humanidad. Para 2030 se espera que 10 millones de  personas mueran cada año en todo el mundo a causa de esta enfermedad crónica y adictiva. La industria tabacalera es la principal responsable de estas muertes.

Existe abundante evidencia científica que demuestra que ninguna de las acciones que voluntariamente ha desarrollado esta industria  en pos de prevenir o desalentar el consumo de tabaco ha sido diseñada para proteger la salud pública, sino para proteger su negocio. Las políticas de responsabilidad social corporativa que impulsaron han probado ser  estrategias para debilitar políticas públicas eficaces en la lucha contra el tabaco y mejorar su imagen corporativa. Esta información proviene de los propios documentos internos de la industria tabacalera y ha sido publicada en numerosas investigaciones y reportes sanitarios.

Información sobre los programas de responsabilidad social corporativa de la industria tabacalera

Esta campaña a la que hace referencia la editorial del diario La Nación, cumple con algunas premisas básicas de un programa global de “prevención de tabaco en jóvenes” que la industria lanzó en Estados Unidos en la década del 80 y que llegó a América latina en los años 90.  Estas campañas forman parte de su estrategia de Responsabilidad Social Corporativa que tiene como fin mejorar su imagen ante la opinión pública.

Los programas de prevención en jóvenes de la industria tabacalera están compuestos por una gama variada de campañas y programas y se encuentran dirigidos a diferentes públicos:  entre ellos a padres, como es el caso de la Campaña “Menores sin humo” a la que hace referencia la nota editorial,  a los quiosqueros para que no le vendan cigarrillos a los menores de 18 años, programa mundial que carece de eficacia para frenar el acceso de los menores al tabaco, como ha sido demostrado en la Encuesta Mundial de Tabaco en Jóvenes.

La industria ha evaluado el impacto de estas campañas  en la imagen positiva de la empresa ante la comunidad y los gobiernos pero nunca midió si bajó el nivel de consumo en jóvenes.

La OMS ha señalado que los programas de responsabilidad social de la industria tabacalera son una contradicción inherente, ya que las funciones básicas de esa industria contradicen los objetivos de las políticas públicas de salud relativas al control de tabaco.

Sistemáticamente la industria ha buscado en todo el mundo el aval de los gobiernos para estos programas, a fin de legitimar su existencia. Así se frenan políticas que sí son eficaces para prevenir el consumo en los jóvenes, tales como  la prohibición completa de la publicidad, promoción y patrocinio de tabaco, el aumento del precio de los cigarrillos y la legislación de ambientes 100% libres de humo. Los funcionarios políticos, los medios de comunicación  y la opinión pública deben conocer y entender el verdadero significado de los programas de prevención del consumo de tabaco que impulsa la industria tabacalera.


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